Dieta Escandinava: Simple de hacer y de seguir

Un plato variado, con la cantidad justa, es todo lo que hace falta para seguir esta dieta que es furor en el mundo. No sólo logra reducir peso corporal sino que además es una de las más efectivas si se piensa en crear un hábito de alimentación sana.

 Creada por Suzy Wengel, nutricionista dinamarquesa y CEO de una compañía de biotecnología, es una de las más simples y más flexibles. Su éxito reside en que es muy fácil de seguir, sin tener que suprimir grupos de alimentos o contabilizar calorías. Está hecha siguiendo el sentido común.

 Esta dieta se publicó en el libro The Scandi Sense Diet el año pasado donde se establece una alimentación sensata que está libre de prohibidos y quizás ahí reside su principal diferencia con otros regímenes alimentarios. La dieta escandinava inspira a cambiar la forma en que nos alimentamos, empezando por ser conscientes de lo que comemos a diario en cuanto a la variedad y a la cantidad.

 El método es simple: se usa el puño de la mano, que su autora llama “mano”, como guía para comprender el tamaño de las porciones de alimentos en nuestro plato. Son cuatro puñados (del tamaño de la mano que, obviamente, es diferente en cada persona, lo que está ligado a las necesidades alimentarias de cada uno): dos deben ser vegetales, crudos o cocidos; otro debe contener proteínas como carne magra, pollo, pescado o huevo; y el último debe contener carbohidratos, como papas, batatas, pastas, arroz y frutas.

 La dieta se vuelve equilibrada porque se come un poco de todo, en la porción justa. La clave está en no sobrepasarse de ese puño o mano que sirve de referencia.

 En su cuenta de instagram @senseslankmedfornuft, Wengel publica fotos de los platos que consume a diario para sacar ideas. Por ejemplo, puñado 1 y 2: ensalada de zanahorias, hojas verdes y cebollas; puñado 3: pollo; y puñado 4: manzanas. O una riquísima hamburguesa que cumple con el equilibrio perfecto que propone la nutricionista danesa: puñado 1 y 2: zanahorias, tomate, rúcula, cebolla; puñado 3: hamburguesa casera; y puñado 4: pan.

 Por supuesto, hay que tener control en los aderezos, como sal, pimienta, aceite, vinagre y mostaza; en porciones ajustadas y prefiriendo siempre los que contengan menos grasa.

 En Instagram, hay cientos de posteos con ejemplos de platos de la dieta escandinava. Pueden seguirse bajo el hashtag #sensekost o #scandisensediet.

Adiós a los permitidos

 En la dieta escandinava no hay prohibidos, se puede comer de todo pero en forma equilibrada. Por ejemplo, si uno come una porción de torta en el té de la tarde, a la noche, en la comida deberá suprimir la porción de carbohidratos o reemplazarla por verdura. Es extremadamente flexible, lo que la vuelve un método muy sencillo de incorporar y sobre todo, de mantener en el tiempo.

Por esta razón la llaman la dieta más fácil del mundo

logra resultados efectivos si además se beben unos dos a tres litros de agua al día y se acompaña de ejercicio físico. Un entrenamiento de entre 30 a 50 minutos tres veces por semana es un complemento indispensable para bajar o mantener el peso adecuado.

 En promedio, con esta dieta se consumen unas 1500 calorías, las mujeres, y 2000, los hombres. De todas formas, antes de iniciar una dieta siempre conviene consultar con un médico para un control de la salud general y con una nutricionista para evaluar las necesidades específicas de cada persona.